La Habana, primera parte

El viaje

El vuelo con Thomson, comenzó mal, ya que salimos con tres horas de retraso por las que nos dieron un mísero bono de 5 libras para gastar en el aeropuerto. Habiendo llegado a Manchester en el bus de las 7 de la manana, jode un poco que te retrasen el vuelo, pero lo peor es que no nos iba a dar tiempo a coger la guagua a La Habana desde el aeropuerto de Varadero. Como no teníamos nada reservado, nos pasamos la manana en internet acaparando posibles direcciones de casas en Varadero por si las moscas.

Al final, el vuelo salió, y duró menos de lo previsto, asi que aterrizamos 20 min antes de que pasara la guagua. En el vuelo solo había ingleses (era de esperar) que iban a los todo incluido de Varadero, asi que mientras a ellos les dejaban pasar la frontera casi con verles la jeta, a mí me hicieron un interrogatorio completito e intimidante: que si de qué trabajaba, que porqué tantos viajes, que con quién había venido, que de qué nos conocíamos, que si iba a visitar a la familia… Con deciros que hasta me hicieron decir cosas en japonés para probar la veracidad de mi historia. Con la tontería, cogimos la mochila que habíamos facturado para los dos y salimos corriendo a buscar la parada del bus, y obviamente nos paró un funcionario para registrarnos la mochila, al que le tuve que explicar que teníamos mucha prisa y nos dejó pasar. Hay que decir que el aeropuerto de Varadero está en obras, no tiene agua (imagináos los retretes sin agua), y no tiene ni cafeteria (pero hay un chiringuito exterior a medio kilómetro)! No les hice fotos, pero había más funcionarios que viajeros, dos para sacar las maletas y diez sentados de cháchara.

Cogimos el bus por los pelos, y siguiendo el consejo de la guía Routard, lo habíamos pagado por internet, y teníamos un billete electronico. Bueno pues, mala idea, porque ni el conductor de Viazul ni el revisor que iba con él habían visto un billete electronico en su vida, y fueron 2h protestando que a saber si habríamos pagado de verdad… En Matanzas hicieron una parada y el revisor se fue a consultarle a los de la estación lo de nuestro billete, y nos dejó tranquilos el resto del viaje.

La casa particular

Llegamos a La Habana a las 10 de la noche, y con un par de direcciones anotadas de casas particulares nos pusimos a andar hacia la más cercana. Aunque la cosa parece que está cambiando, reservar no sirve de mucho porque los de las casas lo que quieren es estar siempre completos, asi que nos dieron una habitación (que era más bien un apartamento con terraza y todo) en una antigua casa colonial porque era tarde y el que había reservado no había aparecido todavía. La casa estaba muy limpia, y es la única manera de comer bien, ya que los restaurantes son infames y caros, y los “paladares” se cuentan con los dedos de una mano. Además, al estar en una casa, es mucho más acogedor e interesante. Hay que decir que por habitación que alquilan, los propietarios pagan 100 CUC (pesos convertibles, son como 100 dólares o cien francos) al mes al estado, la tengan alquilada o no, así que si el negocio va mal, el estado les llega a ahogar bastante, sobre todo en temporada baja (que pagan lo mismo). Cuando están en zonas turísticas, se pueden hacer mucha pasta (como era el caso de la casa en la que estuvimos en La Habana). A veces cortan el agua y la luz, pero es una molestia que tienen igual los hoteles que las casas, asi que no se salva nadie.

La terraza de la casa de La Habana y la entrada (abajo)

La Habana vieja, tiene partes que están bastante renovadas, y que recuerdan a algunos barrios de Sevilla. Todos los restos del pasado colonial, te hacen pensar que si se pusieran a restaurar en serio la ciudad, tendría un potencial enorme, pero por otra parte uno se pregunta si no perdería su encanto. Claro que el encanto es para el turista, porque hay bastantes  que viven en casas coloniales que por dentro son infraviviendas.

La doble moneda

Cuba tiene dos monedas funcionando, los pesos (moneda nacional) y los convertibles. 1 convertible= 1 franco, y 25 pesos nacionales= 1 convertible. En los mercados del estado, se paga en moneda nacional, igual  que en muchos chiringuitos y algunas heladerías y demás. Pero hay muchas cadenas llamadas “tiendas mixtas”en las que se paga en convertibles y solo ahí se pueden comprar los productos de importación, que vienen a ser muchos de los bienes de primera necesidad. A pesar de que la mayoría (por no decir todo) viene de China, los precios os lo prometo, están como en Suiza. Uno se pregunta de qué vive esta gente, cuando dicen que el salario es del equivalente en moneda nacional de 20 convertibles al mes.

De cierta forma, La Habana recuerda mucho a Hanoi, solo que es mucho más complicado comprar productos aquí, por el tema de la doble moneda. Es como si tienes windows funcionando con parallels sobre un mac, y luego instalas todos los programas indispensables en windows. Pues en Cuba igual, tienen un sistema comunista con el que no pueden comprar de nada, y un sistema capitalista en pesos convertibles funcionando dentro en paralelo, en el que todo el mundo intenta meterse, para comprar productos básicos como una pastilla de jabón, una cacerola o una aspirina, algo que no puedes hacer en el sistema de la moneda nacional.

También recuerda mucho a Vietnam los carteles de propaganda en los campos de cultivo, los pósteres…

Como en Japón

Los “coco taxis”

Bueno, otro día sigo contandoos que mañana es 1 de agosto, fiesta nacional suiza y esta tarde hay cosas y por la noche fuegos artificiales (pero lo mejor es que mañana es festivo!) Hasta otra!

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5 comentarios sobre “La Habana, primera parte

  1. Está bien que hayáis hecho un viaje fuera de los resorts. Seguro que lo habéis disfrutado mucho más.

    Por cierto, vaya frikada lo de comparar cuba con el Parallels xD.

    1. Vaya que si iría… pero septiembre ya lo tengo a tope. De todas formas posiblemente me acerque a Suiza en otoño, ya serán dos las Martas que estarán allí :D.

  2. Hacía muchísimo tiempo que no entraba en tu blog y acabo de ver que hemos coincidido por un par de días en Cuba, qué cosas :-). Era la segunda vez que iba y repetiré de nuevo. Aunque cuando pisas ese país no paras de ver lo mejor y lo peor del ser humano, es una alegria y una tristeza constante. Te paso mi flickr, aunque de este último viaje no he subido casi fotos: http://www.flickr.com/photos/lothings/

    Un beso!

    1. Anda que si nos encontramos en Trinidad por la calle!

      Es verdad eso que dices de que se ve de lo mejor y de lo peor de este mundo, yo creo que es lo que pasa cuando la gente vive en situaciones extremas. Pero tu te lo tienes que haber pasado en grande haciendo fotos, porque Cuba es el paraiso del fotografo!!!

      Un besote desde Lausanne!

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